Porque como que el viento estuviera diciendo que ahora si que sí se acabo el verano. Con tallarines de arroz, cebollitas perla, zanahoria y ah-no-si-nó!… huevo. Y tomate.

2 personas • 45 minutos

– ½ cebolla cortada en pluma
– 1 zanahoria cortada en palitos (ó 1 buen puñado de las guagüitas, queda más elegante)
– 1 tomate, cortado en cuartos y despepado
– 1 taza de pollo de desmenuzado (puedes comprar el que viene asado y hacerte de una buena presa)
– 1 cubito de caldo de pollo
– 2 cucharadas colmadas de cebollitas perla en vinagre
– 2 atados de tallarines de arroz (120gr aprox)
Рmerk̩n
– 2 huevos
Р1 pu̱ado de perejil

Calienta agua en el hervidor y déjalo a mano. Calienta una olla a fuego medio con un buen poco de aceite, al menos 1 minuto. Echa la cebolla y la zanahoria, un poco de merkén, sal y pimienta, y sofríe por un par de minutos o hasta que la cebolla se vea blandita. Echa el cubito de caldo rompiéndolo con los dedos (sin chupárselos después porque es un asco). Sigue dorando y revolviendo por 1 minuto más y agrega agua hirviendo, 1 litro más o menos. Mezcla bien, baja el fuego y tapa la olla. Toma el tiempo.

Pasados 3 minutos más o menos, abre la olla y lo más probable es que la piel de los tomates estén flotando por ahí, o algunas estén a punto de desprenderse de su respectivo cuarto de tomate. Sácalas de la olla con unas tenazas o con lo que tengas a mano. Si te avispaste y pelaste el tomate antes de echarlo a la olla, mis respetos. Entonces, estando fuera de la olla las indeseadas esas, echa el pollo (si compraste un pollo asado echa también el hueso que quedó pelado, con piel y todo… si ya lo botaste, yo consideraría lo que lo acompaña en el basurero antes de rescatarlo). Tapa la olla y deja cocer por unos 25 minutos, a fuego bajo.

Revisa de vez en cuando, prueba como está de sal y rompe los tomates con la cuchara de palo para que queden pedacitos. Cuando falten unos 5 minutos calienta más agua en el hervidor. Por mientras abre la olla y echa las cebollitas perla. Cuando el hervidor haga el click de rigor, en un bowl grande echa los tallarines y encima el agua hirviendo. Remójalos por unos 5 minutos. Por mientras fríe los huevos, con soltura y cariño.

Para servir, reparte la sopa en dos buenas pailas. Saca los tallarines del remoje mismo y deposítalos sobre el caldo. Si los enrollas con un tenedor primero y luego los pones, te quedan esos nidos de amor como el de la foto.

Coloca arriba cada huevo, encima reparte el perejil picado y a sorbetear.

“Hace 5 años empecé a compartir mis propias recetas para el día a día en un blog al que llamé Sansabor, y fue ahí donde confluyó mi profesión con mi amor desbocado por la comida y la bebida”.

www.sansabor.cl