La época estival abre nuevas oportunidades para aquellas personas que por distintos motivos, no podrán escaparse hacia otros parajes y por lo tanto, deberán permanecer en la ciudad. Así, las tardes de verano, cuando las temperaturas comienzan a bajar, se convierten en un momento ideal para aprovechar de disfrutar al aire libre. A pesar de esa imagen difundida de Santiago como “ciudad aburrida”, la realidad es que las opciones son muy variadas y van desde ir a tomar un trago a alguna de las muchas azoteas, pubs y bares existentes con un grupo de amigos o en pareja, hasta poder dar una caminata sin rumbo por alguno de sus barrios.

El Barrio El Golf ha sido dividido a través de la Avenida Apoquindo entre El Golf Norte (formando parte del circuito de “Sanhattan”), con un marcado carácter comercial, empresarial y financiero; y El Golf Sur, donde se regularon las edificaciones para mantener sus valores residenciales. Dicha división genera prácticamente dos barrios diferentes, con dinámicas y formas de habitarlos totalmente opuestas. Fuente: Archivo personal del autor.

Sin embargo, poco se piensa de Santiago como ciudad “caminable” o de la realización de paseos que permitan contemplar la ciudad no sólo con una mirada contemplativa, sino que también crítica y analítica. Jane Jacobs, importante urbanista, activista y escritora norteamericana fallecida en 2006, ha dejado un potente legado en cuanto a la relevancia de la caminata como forma de entender la ciudad, sus procesos y transformaciones, para así apropiarse de la misma y vivirla. Sus frases más notables han sido ampliamente difundidas, muchas de las cuales tienen que ver con la importancia del rol que juega la calle como espacio de socialización y vida pública.

En este sentido, uno de los aspectos que más recalca tiene que ver con la heterogeneidad de los barrios, no sólo en el sentido social y económico, sino que además, de las actividades que en ellos se generan. Por ejemplo, si se piensa en los tradicionales barrios comerciales y financieros de Santiago como el eje Providencia, El Golf y Nueva Las Condes, durante la semana existe una ajetreada vida en torno a sus principales edificios de oficinas, variado comercio y oferta de ocio que presentan, como cafeterías y restaurantes. Sin embargo, es cosa de dar una vuelta un día domingo para darse cuenta que las cafeterías están cerradas y las aceras vacías de gente. Jacobs destaca en esta línea, la necesidad de que los barrios aglomeren de todo un poco, alejándose de esta monofuncionalidad que impide una vitalidad permanente. Dicha vitalidad también ofrecería mayor seguridad y apropiación por parte de los colectivos que habitan el barrio, evitando que se conviertan en áreas “oscuras” de la ciudad dependiendo exclusivamente del día y horario. Una situación similar es la que experimenta la zona de Ñuñoa en torno a la avenida Irarrázaval, donde el espacio público se encuentra fuertemente degradado a partir de la decisión de la municipalidad de dar mayor importancia a la movilidad vehicular, dotando a la principal avenida de la comuna de aceras pequeñas, prácticamente sin árboles y con una función meramente destinada al transporte y una tipología de comercio que la transforma en un no-lugar durante las noches y que ha convertido las cortinas de los locales y el mobiliario urbano en destino principal de rayados vandálicos y suciedad.

La caminata de Jane Jacobs nos permite re-descubrir la ciudad como transeúntes, pudiendo contemplar pausadamente sus detalles arquitectónicos y urbanísticos, así como los colectivos sociales que hacen uso de ella y conciben distintas maneras de habitarla.

Saber que la ciudad es un palimpsesto, significa entender que es una construcción histórica que da origen a una composición de retazos heterogéneos en cuanto a los grupos que han ido habitando los barrios, dándoles diferentes usos, así como a los estilos y formas de edificios que se erigen en el territorio.

El Barrio Yungay, por su historia y marcada identidad, ha sido objeto de interesantes intervenciones artísticas. Fuente: Archivo personal del autor.

A partir de lo anterior es que se ha constituido una organización que pretende difundir la idea de la caminata como forma de apropiación de la ciudad, con el fin de que los vecinos conozcan en profundidad sus barrios y que además, puedan sumarse personas procedentes de otras áreas a conocer sectores que les son ajenos, con el fin de empatizar con su historia, procesos presentes y empoderarse en cuanto al sentido de pertenencia con el territorio. Así es como nace Jane Jacobs Walks (https://www.janejacobswalk.org/), “una serie de caminatas, bicicletadas y tours por barrios que ponen a la gente en contacto con su entorno y con la gente que vive en dichas comunidades”, como se auto-define el sitio web. Las personas pueden organizar libremente este tipo de actividades, reseñando y dando a conocer los resultados posteriormente a través de la plataforma.

Dichas caminatas han cobrado fuerza desde el año 2012, teniendo lugar principalmente en ciudades de Estados Unidos, aunque también se suma España, Brasil, Inglaterra, India, Australia, los Países Bajos y Canadá. Cualquier persona puede organizar el evento, registrándolo a través de la plataforma web, e invitar a participar mediante la difusión en redes sociales. Por lo general, se traza una ruta a través de la cual las personas asistentes recorrerán el barrio. En algunos casos, se ha trabajado mediante cartografías participativas, así como con intervenciones artísticas que invitan a la reflexión, como diversos tipos de carteles y frases que permiten obtener una lectura diferente del territorio

La zona de Montmartre en Paris es considerada como el “barrio bohemio”, con un alto flujo de turistas que disfrutan de su aire parisino, arquitectura, y las vistas que ofrece hacia el resto de la metrópolis. Fuente: Archivo personal del autor.

Contrario a los planteamientos de Jacobs, Santiago es una metrópolis fuertemente segregada no sólo desde el punto de vista socio-económico, sino que además presenta una marcada concentración de actividades en determinadas áreas de la ciudad. En este sentido, se ha tendido a la construcción de barrios mono-funcionales, que son exclusivamente comerciales, industriales o residenciales, dando origen a lo que la autora califica como un fracaso y una monotonía que puede generar en el mediano y largo plazo, su degradación progresiva.

Sin embargo, los barrios localizados en áreas históricas, presentan una distribución de actividades muy variada e interesante, donde todavía sobreviven pequeñas industrias, talleres, factorías, comercio local, habitantes tradicionales y nuevos vecinos, usualmente en un entorno que combina construcciones viejas, otras viejas restauradas y algunas de los últimos años. Estas áreas fueron planificadas bajo otros paradigmas, usualmente copiando la corriente de turno que estuviese de moda en Europa o Norteamérica, dando origen a un laboratorio urbanístico que fue mutando y evolucionando a través del tiempo. Así se configuró la gran mayoría de barrios localizados al interior del anillo Américo Vespucio. Es aquí donde las polvorientas veredas de baldosas resquebrajadas invitan al transeúnte a dar una nueva lectura, que permita analizar nuestra ciudad desde las distintas dimensiones que propone nuestra amiga Jane.

Y tú, ¿Te animarías a dar un paseo de exploración por los barrios de Santiago?

Fotos :Uri Colodro

Uri Colodro
Geógrafo y Licenciado en Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile. Candidato a M.Sc. en Gobernanza de Riesgos y Recursos, Ruprecht-Karls Universität Heidelberg. Sus mayores áreas de interés corresponden al ámbito de la geografía urbana, social y cultural. Dedicado a la investigación y la consultoría. Lector apasionado y escritor de medio tiempo. Libera tensiones en la cocina y saliendo a dar paseos por la ciudad.

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