Todos deseamos algo para el nuevo año. A veces nos postulamos propósitos concretos, a veces no, pero eso no significa que no tengamos anhelos. Ya sea un nuevo trabajo, un gran amor, mejorar una relación, tener un hijo o salud, todos experimentamos necesidades y deseos. Reconocerlos, admitirlos y expresarlos es un primer paso necesario para empezar a hacerlos realidad.

Hace poco estuve leyendo algo sobre la Ley de Atracción. De acuerdo con esta creencia, las personas podemos atraer con nuestra actitud y pensamientos aquello que deseamos. Pero para que algo nuevo entre a nuestra vida, es preciso crear un vacío que pueda ser llenado por eso que deseamos (Ley del Vacío). Si no creamos ese vacío, le estamos diciendo al universo que no necesitamos nada nuevo.

Cuando guardamos cosas que no necesitamos “por las dudas”, “por si un día nos faltan”, estamos enviando dos mensajes negativos a nuestro cerebro y a nuestra vida: que no confiamos en el futuro, y que no merecemos algo mejor sino que nos contentamos con las cosas viejas e inútiles. Cuanto más nos resistimos a vaciar, menos predispuestos estamos a cambiar e impedimos la llegada de un futuro mejor.

En la casa, lo mismo que en la vida, el exceso de cosas hace que no podamos tener nada nuevo. La acumulación de objetos en un mismo espacio se asocia generalmente a sentimientos de miedo o dolor que nos inmovilizan. En el libro Feng Shui that makes sense (Feng Shui que tiene sentido), la autora explica que la actitud de guardar cosas que no deseamos, amamos o usamos, nos hace sentir desanimados y desmotivados. No importa si todo está en una bodega o en armarios donde no podemos verlo: la acumulación se relaciona con postergar decisiones, y eso provoca en las personas sentimientos de culpa y auto-recriminación. Puede llegar a afectarnos la salud, la autoestima y la vida social.

Cuando limpiamos armarios, cajones y estantes, estamos dispuestos interiormente a abrazar la abundancia y las nuevas oportunidades. Eliminar la acumulación de objetos físicos tiene como fin último eliminar también el desorden mental. Al hacerlo, desbloqueamos el flujo de energía en la casa y en nuestra vida, dejando el campo fértil para cualquier mejora.

Mi propósito para este 2016 es hacer lugar en mi vida para que pueda llegar algo que deseo hace bastante, y lo voy a hacer de dos maneras: liberando horas de mi tiempo (la necesidad de estar siempre ocupada también proviene del miedo), y regalando todo lo que tengo en casa y que no se usa. Te propongo lo mismo. Reconoce todo lo que no quieres en tu vida y empieza a desprenderte de aquello que te frena y que no te da felicidad. La verdadera abundancia no pasa por tener o hacer mucho, sino por tener y hacer exactamente lo que nos hace bien, y estar disponibles para disfrutarlo. Empecemos el año más livianos, interna y externamente, en la casa y en el corazón. ¡Feliz Año Nuevo!

 Fuentes:

Cathleen McCandless, Feng Shui that makes sense, Two Harbors Press, 2011.

Feng Shui: La prosperidad y la ley del vacío

¿Para qué acumulás? 

La Ley de Atracción y el Vacío: ¡No caigas en la trampa!

“Soy Licenciada en Educación, blogger, apasionada por la fotografía, la ilustración y el arte en general. Me emocionan las cosas simples de la vida y busco transmitir esa mirada”

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