Mantener la calma

Mantener la calma

Mantener la calma

Por Antonia Reyes

Algo pasa cuando se acaban las vacaciones… Un temido mes de marzo comienza con esa sensación de nudo en el estómago, y la añoranza inmediata de un próximo verano. Será que en vez de esperar 11 meses, es momento reflexionar sobre cómo vivimos durante el año y comenzar a generar un cambio positivo?

Probablemente estamos amarrados a la sensación de obligación -absurda- respecto a ciertas tareas de la rutina “normal” que simplemente no hemos cuestionado, cuando en realidad está en nosotros la decisión de mantenerlas o erradicarlas.

Más de lo que creemos, tenemos absoluto poder para re-evaluar cada área de nuestra vida con la que realmente no estamos cómodos, y limpiarnos de la sobredosis de estímulos y obligaciones.

Este post es una invitación a reflexionar sobre aquellos hábitos que nos hicieron sentir en calma… cuáles son y cómo podemos traerlos a la rutina cotidiana

Espacio para la nada.
El placer de no tener algo que hacer es un llamado directo a evaluar la sobre-valoración que ha adquirido el estar ocupado. La verdad es que los tiempos de descanso son imprescindibles para recuperarse y recargar energías. No hay aprendizaje sin reflexión, y son los espacios de hacer nada donde digerimos los estímulos y consecuentemente aflora nuestra propia creatividad.

Hacer más con menos.
Un mazo de cartas o un puzzle viejo de 1500 piezas suelen ser los mejores panoramas de la casa de playa, y los recuerdos más lindos también. Salir a caminar de noche con una linterna, ir a comprar pescado y preparar el almuerzo, la once-comida con toda la familia sentada a la mesa…

De la improvisación nacen las mejores anécdotas.

Ser un turista dentro de la ciudad.
350 días de rutina al año aburren a cualquiera, pero los viajes en cambio son estimulantes porque los llenamos de paseos, experiencias nuevas y vida social improvisada.

Cuánto partido le sacamos a la ciudad donde vivimos? Seguramente hay un montón de cafecitos, galerías, museos, parques, mercados y barrios que no visitamos con suficiente frecuencia, o no conocemos del todo.

Las “cosas pendientes”.
Usamos el tiempo de vacaciones para hacer cosas que durante el año no nos damos el tiempo de concretar. Sean actividades de placer o trámites pendientes… la lista de deseos pendientes por cumplir no hace más que drenarnos de energía y generar frustración.

Tiene sentido dejar solamente un par de semanas al año para leer ese libro, comenzar ese hobbie o visitar ese lugar? El aburrimiento de la rutina y la tensión de las obligaciones y estímulos innecesarios no merecen llevarse lo mejor de nosotros

Antonia Reyes
«Con un profundo interés por el mundo natural y el diseño, Antonia Reyes Montealegre trabaja como Ilustradora y Directora de Arte desde Santiago de Chile. Su trabajo se concentra en la ilustración naturalista, inspirada por el riquísimo patrimonio natural y biodiversidad de su país.»

Instagram: @antoniapajarito

Deja una respuesta