Hasta la década del 2010 el mercado inmobiliario chileno se caracterizaba por ser bastante tradicional. Entre la principal oferta de viviendas nuevas predominaban los edificios de departamentos y los condominios de casas, las cuales podían ser aisladas (las más cotizadas) o pareadas; es decir, que se presentan adosadas en al menos uno de sus lados con la vivienda contigua. A pesar de que se ofrecían por precios más asequibles que las aisladas debido a su mejor aprovechamiento del espacio y distribución eficiente, las casas pareadas no han gozado de la mejor reputación, dado que se han asociado a un concepto de vivienda (en muchos casos condominios construidos para adquirir bajo subsidio estatal) con materialidad de baja calidad, ambientes de reducido tamaño y, por lo tanto, escasa privacidad y habituales conflictos entre vecinos.


Modern Collective Housing-The Cyclops in Netherlands by NIO Architecten

Un concepto adaptado al contexto chileno

Los tiempos han cambiado, las ciudades chilenas han evolucionado y el mercado inmobiliario se ha transformado ofreciendo nuevos productos y adaptando al contexto nacional tipologías que han tenido éxito en otras latitudes. Un ejemplo son los townhouse, concepto importado de los Estados Unidos, aunque también está ampliamente extendido en países europeos como el Reino Unido, Holanda y Dinamarca.

El “townhouse a la chilena” consiste en el desarrollo de un solo bloque constructivo en un predio de tamaño medio, el cual se subdivide internamente en varias viviendas que utilizan pocos metros de terreno, pero que son bastante amplias debido a que se desarrollan de manera vertical, en 2 o más pisos. A pesar del formato de comunidad, cuentan con reducidas zonas comunes internas, destinadas principalmente a la circulación y como áreas verdes. En este sentido, se privilegia contar con espacios de uso exclusivo para cada vivienda, combinando lo mejor de una casa y un departamento, dado que ofrece comodidad y seguridad, sin la necesidad de renunciar a la privacidad y a la posibilidad de tener un jardín. De hecho, muchos de los conjuntos que se han desarrollado en los últimos años han incorporado estacionamientos subterráneos y azoteas privadas, lo que permite maximizar el aprovechamiento del espacio.

Proyecto Townhouses El Pillán, por arquitectos chilenos Catalina Torm y Pablo Errázuriz. En venta en La Casa de Juana.

Volviendo al concepto, este tipo de viviendas reciben en España el nombre de “adosados” y la única diferencia que tienen con las construidas en Chile, es que no se estructuran a través de comunidades cerradas, sino que en urbanizaciones abiertas, usualmente a las afueras de las grandes ciudades, en medio de entornos naturales que ofrecen una elevada calidad de vida.

Proyecto Townhouses El Pillán, por arquitectos chilenos Catalina Torm y Pablo Errázuriz. En venta en La Casa de Juana.

Principales características

1. Ubicación y centralidad: los townhouse suelen localizarse en barrios centrales y consolidados, donde la oferta se ha concentrado en edificios en altura debido al alto precio del suelo. Sin embargo, la creciente demanda por viviendas más grandes enfocadas en familias y planes reguladores más restrictivos, hacen atractiva la densificación a baja escala.
En este sentido, los townhouse constituyen una oportunidad para acceder a una vivienda de tamaño familiar en barrios dotados de buena infraestructura, comercio, servicios, equipamiento y accesibilidad, en su mayoría cercanos a recorridos de buses de transporte público, estaciones de metro y ciclovías.

2. Configuración: incorporan elementos novedosos en relación a la mayoría de casas, especialmente debido a que en las zonas donde se emplazan el suelo es un bien muy escaso y de alto valor. Así, se liberan superficies haciendo los estacionamientos subterráneos (muchas veces con acceso directo a la vivienda), y azoteas individuales con vistas a la ciudad. Su diseño se enfoca en hacer un muy buen aprovechamiento del espacio a través de una distribución vertical. En algunos casos, su configuración ofrece una regulación natural de temperatura gracias a la existencia de grandes ventanales, orientación y adecuada aislación, teniendo menores requerimientos energéticos en calefacción. Asimismo, también existen casos donde cuentan con una caldera común para todas las unidades, generando ahorros en las facturas de gas y electricidad.

Tulou Collective Housing, Urbanus. Foshan, China.

3. Arquitectura: al desarrollarse en hasta 4 pisos, no generan un mayor impacto estético, ambiental y social en los barrios donde se emplazan, que en general tienden a ser de mediana densidad. Al construirse en un solo bloque, permiten una arquitectura más atrevida, con juegos de volúmenes interesantes, experimentar con materialidades integradas a la trama existente previamente en la zona y mantener una alta cobertura de arborización en los espacios comunes y jardines privados de las unidades. Desde la calle se aprecian de forma poco invasiva, adaptándose a los barrios, sobre todo aquellos que tienen características patrimoniales o singularidades que los hacen únicos, y que tienden a experimentar conflictos si la renovación urbana se da en el formato de edificios de departamentos en altura.

4. Comunidad: los townhouse se desarrollan en comunidades pequeñas, siendo habitados por un número limitado de familias. No cuentan con demasiado equipamiento comunitario, ofreciéndose gastos comunes bajos en proporción a la superficie de las unidades. Incluso, algunos proyectos más modernos incorporan tecnología como la domótica y sistemas digitales que garantizan la misma seguridad que un edificio de departamentos, pero sin incurrir en gastos adicionales de personal para la comunidad.

Marmalade Lane co-housing, in Orchard Park, Cambridge.

Cabe destacar que su configuración es diferente a la de un condominio, ya que cada propietario también lo es legalmente del predio que ocupa su vivienda, y no a través de un porcentaje de asignación, como también ocurre en los edificios de departamentos. Sólo se comparten las áreas comunes de circulación y sus gastos asociados de mantención.

En conclusión, los townhouse constituyen un nuevo formato de vivienda, que mejora las condiciones de habitabilidad y privacidad de las anteriormente conocidas “casas pareadas”, ofrece una comunidad pequeña con “vida de barrio”, y permite hacer más eficientes los gastos, manteniendo la comodidad y seguridad de un departamento, sin renunciar al jardín y al aire libre. Por último, se emplazan en barrios centrales y consolidados, sin hacer mayores alteraciones estéticas ni generar impactos, dadas sus características de diseño y escala humana. Y tú, ¿qué opinas de esta nueva forma de hacer ciudad?

Proyecto Townhouses El Pillán, por arquitectos chilenos Catalina Torm y Pablo Errázuriz. En venta en La Casa de Juana.